NUESTROS SABOTEADORES MENTALES. APRENDE A DETENERLOS

 

El saboteador mental es un conjunto de pensamientos negativos que nos impiden lograr nuestros objetivos o disfrutar de nuestra vida.

Es como una voz interior que nos dice que no somos capaces, que no merecemos, que no tenemos suerte o que todo va a salir mal. Estos pensamientos tienen su origen en experiencias pasadas, creencias limitantes, miedos o inseguridades. El problema es que, si les hacemos caso, pueden afectar nuestra autoestima, motivación, salud y bienestar.

Existen diferentes tipos de saboteadores mentales según la forma que adoptan y el efecto que producen. Algunos de los más comunes son:

Tipos de saboteadores mentales

✔ El crítico: te juzga constantemente y te hace sentir culpable o avergonzado. Solo te muestra tus defectos y te dice cosas como “eres un fracaso”, “no sirves para nada” o “nunca lo conseguirás”.

✔ El perfeccionista: te impone estándares imposibles de alcanzar. Te hace creer que, si no haces todo perfecto, no vale la pena. Frases como “tienes que hacerlo mejor”, “no puedes cometer errores” o “esto no está bien hecho” son su especialidad.

✔ El pesimista: anticipa lo peor y te quita la ilusión por el futuro. Solo te muestra riesgos y obstáculos, desanimándote a intentar cosas nuevas. Sus frases típicas son “no va a funcionar”, “es muy difícil” o “vas a fracasar”.

✔ El controlador: limita tu libertad y creatividad, imponiéndote reglas estrictas y cerrándote a otras opciones. Su discurso suele incluir frases como “tienes que hacerlo así”, “no puedes cambiar” o “esto es lo único que hay”.

✔ La víctima: te hace sentir impotente y dependiente, convenciéndote de que no tienes recursos para resolver tus problemas y que todo depende de factores externos. Suele decirte “no puedes hacer nada”, “esto es culpa de los demás”o “no tienes suerte”.

 

¿Cómo desactivar estos saboteadores mentales?

Para liberarte de ellos, es fundamental reconocerlos y cuestionarlos. Aquí tienes algunas estrategias que pueden ayudarte:

Identifícalo y personalízalo: ponle un nombre y dibújalo mentalmente. Por ejemplo: “ahora está hablando el crítico”.

Contrarresta el pensamiento negativo con uno positivo o realista: si piensas “soy un fracaso”, reemplázalo por “he logrado muchas cosas en mi vida”.

Busca evidencias a favor y en contra de tu pensamiento negativo: pregúntate “¿qué pruebas tengo de que no sirvo para nada? ¿Qué pruebas tengo de que sí sirvo para algo?”.

Cambia tu lenguaje interno: en lugar de decir “no puedo”, di “voy a intentarlo”.

💡 Recuerda: tu mente puede ser tu peor enemiga o tu mayor aliada. ¡Elige bien cómo hablas contigo mismo!

Si tienes alguna duda, puedes escribirme a rosa@rosanaranjo.com.