Ayuda en silencio
Cada día, intenta ayudar a otras personas sin decírselo a nadie. Tu vida adquirirá más significado. A veces basta una pequeña ayuda o un gesto de amor ofrecido sin esperar nada a cambio.
Visualiza lo que deseas
Fórmate una imagen clara de algo que te gustaría que ocurriera en tu vida: una oportunidad laboral, conocer a la pareja adecuada o abandonar un comportamiento adictivo. Mantén esa imagen presente en tu mente y experiméntala con amor.
Abraza todas tus emociones
Permítete sentir tanto las emociones agradables como las desagradables. Todas vienen a informarte de algo necesario para tu evolución.
Valora tu mundo interior
Aprende a prestar atención a tus pensamientos, emociones y sentimientos. Tu mundo interior es la base de tu bienestar.
Conecta con tu espiritualidad
Mantén conversaciones con Dios e intenta conectar con tu espacio espiritual interior. Esto se logra desde el silencio. Pide fuerza e inspiración para resolver tus dificultades y permanece abierto a hacer lo que sea necesario.
Aprecia la belleza
Tómate tiempo para contemplar la belleza. Al observar un pájaro, una flor, un anciano o un animal, abre tu corazón. Permite que el amor que eres fluya hacia ellos y siente cómo te es devuelto. Cuanto más practiques recibir amor del entorno, mayor será tu energía vital.
Libera tu mente del resentimiento
Intenta apartar de tu mente a quienes consideras enemigos. Sostener el resentimiento solo te resta energía.
Acepta tu naturaleza esencial
Acepta que tu cuerpo es mortal y reconoce que tu esencia es ilimitada y eterna.
Dedica tiempo al silencio
Reserva entre 10 y 15 minutos diarios para conectar con el silencio, ya sea a través de la oración o la meditación.
Comparte lo que no usas
Revisa tus pertenencias y comparte aquello que ya no utilizas. Cuanto menos te aferres a lo material, más libre te sentirás. Todo lo que das vuelve multiplicado.
Sé fiel a ti mismo
Esfuérzate en estar satisfecho contigo en lugar de intentar complacer a los demás fingiendo. Recuérdate: «Yo soy quien soy, y eso está bien, siempre que no dañe a otra persona».
Cuida tus pensamientos
Recuerda que aquello que se mantiene en la mente tiende a manifestarse. Puedes permitir que surjan pensamientos negativos, pero dales un final consciente y positivo. Tu mundo interior puede trabajar a tu favor.
Practica la comprensión
No juzgues a los demás; cada persona está librando su propia batalla. Si te descubres juzgando, reconócelo y envía un pensamiento de amor.
Agradece lo que ya tienes
En lugar de enfocarte en lo que te falta, agradece todo lo que forma parte de tu vida.
Perdónate y aprende
La vida es una escuela. Perdónate por los errores del pasado, pues formaron parte de tu proceso de aprendizaje.
Vive con coherencia
Procura que exista coherencia entre lo que piensas, dices y haces. Respeta tus valores.
No te compares
Cada persona ha venido a esta vida a aprender algo distinto. Evita compararte y reconoce tu propio camino.




